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Reporte sobre Política
Ernesto Julio Teissier
Educación, Riesgo Grave
Prueba a Maestros, Clave
(AMI) Es preocupante que los medios de información no le hayan dado vuelo a la noticia, que se produjo el viernes, de que el examen de primer ingreso a los profesores federales resultó en la reprobación de siete de cada diez de los aspirantes. En este país, desde siempre y hasta que lo resolvamos a fondo, la educación es un problema no sólo serio y grave, sino que también básico y fundamental, sine qua non. Efectivamente, ninguna de las fallas importantes del país va a poder solucionarse si previamente no se ha resuelto el problema de darles a las nuevas generaciones de mexicanos una educación que no puede ser menos que excelente.
El calificativo de excelente exige, y no por capricho. La verdad es que los últimos regímenes gubernamentales del siglo pasado, y los primeros de éste, atendieron a una de las facetas del asunto, lo cuantitativo, pero no tocaron la otra característica fundamental, la calidad de la educación, la excelencia de su contenido. Y en esa encrucijada no hay mexicano rico ni pobre, ignorante ni preparado, socialmente insolvente o archi-irresponsable, que tenga duda ninguna: cada padre de familia, en este país, quiere para sus hijos la mejor, la más depurada, la educación insuperable que pueda conseguirse. Y tienen razón, pues que se trata de las armas con que los jóvenes van a salir a la guerra, a un conflicto que abarca siempre más espacios de la sociedad: no puede conseguirse un triunfo financiero con una capacitación de segunda o tercera línea; no puede suponerse que los recién llegados alcancen cumbres culturales o educativas si no comienzan a trepar con el más perfecto de los equipos que puedan conseguirse y no puede alcanzarse una calidad más elevada de la educación si no se tienen profesores mejor capacitados, mas preparados y más brillantes. Y la única forma de alcanzar esa clase de maestros es EXIGIÉNDOLES, DEMANDÁNDOLES QUE DEMUESTREN QUE ESTÁN PREPARADOS A TOPE, REQUIRIENDO QUE PRESENTEN UN EXAMEN DIFÍCIL, Y QUE LO APRUEBEN. En el examen a que se sujetaron algunas decenas de miles de aspirantes a profesores de primer ingreso, aprobaron menos del treinta por ciento Y de inmediato se sintieron reacciones de protesta, y preparativos para actuar, pero en el terreno político. Eso hay que atajarlo; que cortarlo no en flor, sino en botón. Y debemos asegurarnos de que el corte sea definitivo. * Esa es una encomienda para la que no existen banderías ni partidos: hay que hacerlo, y ya. Probablemente con una falsa idea de la lealtad que la nación le debe a su gremio, la profesora Elba Esther Gordillo se ha opuesto, --o ha permitido que se diga que se opone--, a que los exámenes a los profesores de nuevo ingreso se-an calificados por otros profesores designados por la secretaría de Educación Pública. Comprensible, y hasta elogiable, la lealtad de la profesora Gordillo a sus compañeros de gremio.
Comprensible y elogiable, pero imposible de permitirse.
Porque fallar en ese aspecto --volver a fallar, diríamos--, no sería tolerado por los gobernados de ningún partido, de ningún grupo, de ninguna bandería. Los mexicanos podemos tener las mangas anchas en otros aspectos de nuestras exigencias gubernamentales, pero en ésa nos mantendremos firmes, llegue donde llegue y tope donde tope: las vidas de nosotros, de los que actuamos hoy, podrían haber sufrido quebranto por nuestra impreparación; pero no estamos dispuestos a que a nuestros hijos les pase lo mismo.
Es nuestra obligación sagrada, la de alcanzar para ellos las mejores armas con que pueden enfrentarse a la vida. Y en ese terreno no estamos dispuestos a ceder ni un milímetro. En el ambiente de la política se sintieron, en el fin de la semana pasada, movimientos oportunistas en contra de la permanencia de la maestra Elba Esther Gordillo en el SNTE. Debe afirmarse, y de una manera que no admita duda, que los padres de familia no estamos detrás de esas maniobras ni queremos tampoco respaldarlas, financiarlas ni prestar nuestro concurso para que se realicen. Ese es el terreno político en que se mueve la profesora Elba Esther, y a los padres de familia nos interesa poco o nada lo que allí suceda.
Pero más allá de ese campo de acción meramente político está lo educativo, lo que se refiere a la escuela y a la capacitación de las futuras generaciones de mexicanos, y allí estamos dispuestos a clavar en la banqueta los tacones y a no permitir que nos muevan un centímetro. Cueste lo que cueste, la prueba debe seguir. Ernesto Julio Teissier

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Consulta ediciones anteriores a partir del 1 de dic de 2004
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